Corre ven, búscame, y encontrarás
al ente que entre la niebla perece,
extasiado de aquello que acontece,
pierdes la paz, las armas sacarás.
Recobrar el aliento intentarás,
porque el hierro a la sombra vence,
pero verás que el arma no convence,
al compás de la niebla bailarás.
Corre ven, extinguela, antes de huir
o encontrará la risa del infante.
No te dejes llevar por interrumpir
las normas que la sombra quebrante,
puesto que tus amados deben morir,
para oír el lúgubre son vibrante.